International Cheese Festival de Donostia-San Sebastián

Donostia-San Sebastián compartió en el 2016 con Wroclaw (ciudad en el suroeste de Polonia) el estatus de “Ciudad europea de la cultura”. Por este motivo, durante este año la agenda cultural donostiarra estuvo abarrotada de actividades musicales, festivales, exposiciones, conferencias, etc.

Contando con este escenario, -el “marco incomparable”de la ciudad ya lo tenían-, Luisa Villegas  (directora del festival y coordinadora de Artzai Gazta) y Victoria Urresti  (una de las juezas supremas del concurso en representación de Euskadi), entre otr@s, plantearon a los organizadores del World Cheese Awards la posibilidad de celebrar la edición del año 2016 en San Sebastián y la sorprendente respuesta de los ingleses fue “Why not?” (“¿Por qué no?”).

De las 29 ediciones de esta competición quesera solo dos se habían celebrado fuera de Reino Unido –Dublin, 2008; Gran Canaria, 2009-.  Y a pesar de lo complicado de la autocandidatura, se consiguió. A finales de agosto se abrió el plazo de inscripción y los días 16, 17 y 18 de noviembre tuvo lugar en Donostia la competición internacional World Cheese Awards dentro del Euskadi-Basque Country International Cheese Festival: el concurso de quesos más prestigioso del mundo.

Hablemos de cifras.  Según palabras del propio John Farrand, organizador del World Cheese Awards, se batieron récords de participación con 3021 quesos presentados, de 34 países diferentes. Para catarlos, puntuarlos y premiarlos se seleccionaron 260 expertos de todos los rincones del mundo (había una súper juez de Japón, otra juez y elaboradora de Barbados, otra de Nueva Zelanda, de Sudáfrica…),  y se dividieron en 66 grupos. Unos eran afamados chefs, otros eran #foodies, #cheeselovers, #locosporelqueso, especializados vendedores, distribuidores de queso, técnicos, reconocidos afinadores, elaboradores artesanos de larga trayectoria profesional, blogueros, escritores gastronómicos… Todos ellos, con sus flamantes delantales, lucían una sonrisa de emoción sabiendo que participando en aquella fiesta del queso estaban haciendo historia.

 

 

 

 

 

 

Nuestra amiga Ana B. González Pinos experta en quesos y ligada profesionalmente a importantes firmas gastronómicas, actuaba de jurado en una de esas mesas (¡gracias por la información de primera mano!) y nos ha contado cómo trabajaron. En cada mesa se organizaron en grupos de cuatro para hacer una cata ciega de aproximadamente 46 quesos que estaban identificados únicamente con un código propio de cada quesería y el número de la categoría en la que participaban.

Los jueces miraban y puntuaban la corteza de los quesos (algunos habían viajado mucho, había que tenerlo en cuenta), los calaban, los partían y comprobaban la pasta, los olían, hacían la crucial prueba de sabor, paladeaban, compartían impresiones y puntuaban.

Bebían agua y comían rajas de manzana para limpiar el paladar y pasar de uno a otro queso. Así durante casi dos horas. De cada mesa iban seleccionando los mejores quesos de su categoría y premiándolos con medalla de bronce, plata u oro (Bronze, Silver, Gold). Las decisiones debían ser unánimes y en caso de discrepar, se recurría a la figura de un árbitro.

El galardón especial Súper Oro (Super Gold) era para aquellos quesos considerados de categoría superior y daba el pase a la gran selección final, para la que los jueces supremos (que conocían su designación justo en aquel momento) seleccionarían únicamente 16 quesos.

En internet se pudo ver en directo esa emocionante deliberación, explicación de notas de cata y puntuación. Tres quesos españoles coparon los primeros puestos (Cremositos del Zújar, Queso de Oveja Grazalemeña Emborrado y Cabra Papoya curado) hasta que llegó el Kraftkar noruego de la quesería Tingvollost que logró la máxima puntuación (un 5) de la inmensa mayoría de los jueces y se hizo con la primera posición.

El éxito de los quesos españoles ha sido abrumador (492 quesos han recibido premio, seguidos por los 305 ingleses, 102 americanos, 90 italianos, 55 austríacos, etc.). De los 16 Top Super Gold, 7 son españoles. ¡Nuestras felicitaciones a todos!

El miércoles 17 se realizó una votación inédita: de entre todos los ganadores de las 29 ediciones, se eligió un campeón de campeones y Kraftkar de Noruega se lo volvió a llevar de calle.

Kraftkar es un queso azul elaborado con leche pasteurizada de vaca; Tingvollost, es una pequeña quesería de una pequeña población noruega, sin embargo,  ¡no es ninguna desconocida en este certamen!, pues ya había participado en otras ediciones, incluso con el alabado Kraftkar, que en el 2015 fue premiado con una plata . También entonces, otros de sus quesos se llevaron dos bronces y un supergold (ver premios 2015 en .pdf). En la edición donostiarra el Kraftkar, además, ha sido plata en otra categoría y la quesería Tingvollost ha obtenido también un bronce y un supergold con otros dos de sus quesos (ver premios 2016 en .pdf). La recogida del premio fue muy-muy emocionante. De pequeña quesería, a pequeña quesería ¡nuestra enhorabuena a los noruegos! (Gratulerer!).

Lo que sucede es que en esto del comer pasa como en el colorear, que todo es cuestión de gustos.

He leído opiniones feas desluciendo otros quesos azulados. Cierto es que el queso en cuestión tiene una pinta excelente. Sin duda se trata de un manjar exquisito, soberbio, sensacional, fuera de serie. Pero estaréis de acuerdo conmigo en que se puede ensalzar sin menospreciar.

 

Medalla de plata International Cheese Festival Queso azul de El Cabriteru

 

 

 

 

 

 

Quesería artesanal El Cabriteru

elabora en Arenas de Cabrales desde enero de 2016 un nuevo concepto de queso azul en los Picos de Europa, utilizando para ello únicamente leche cruda de oveja y/o cabra. Nuestras variedades son tres: 100 % leche de cabra, 100 % leche de oveja y mezcla de ambas. Su maduración tiene lugar entre la especial cava de nuestra quesería en el entorno de los Picos de Europa.

La alegría para  nosotros en el Festival Internacional de Quesos de Donostia-San Sebastián llegó el jueves a eso de las once de la mañana al saber que se nos había otorgado una Plata en la categoría Mejor nuevo queso azul del 2016.

Fue muy emocionante. Pocas veces había sentido ese tipo de alegría difícilmente explicable con palabras. Era una mezcla de orgullo máximo y felicidad por mi familia. De satisfacción y de emoción.

No han pasado ni once meses desde que en la Quesería artesanal El Cabriteru hicimos nuestra primera cuajada. Esa plata significa para nosotros una recompensa inmensa por muchos desvelos y por tantísimas horas de trabajo; supone un gran reconocimiento a nuestro proyecto y da alas a un sueño en ciernes.

Medalla de bronce World Cheese Awards

Por la tarde supimos del Bronce por el Mejor queso elaborado con la leche de más de una animal. De nuevo la alegría fue mayúscula. ¡Somos queseros noveles y teníamos premios como los mejores! Nos sentimos muy entusiasmados.

A la mañana siguiente, en el Kursaal de San Sebastián, ya con el listado oficial en la mano, vimos nuestro segundo Bronce por el Mejor queso azul elaborado con leche de oveja. ¡Aquello era una auténtica fiesta!

En total una plata y dos bronces en nuestra primera participación en una competición quesera, no habiendo pasado ni seis meses desde que nuestros primeros quesos salieron de la cueva. Felices.

 

Mientras nosotros vivíamos nuestra contentura, en el Kursaal se seguían desarrollando múltiples actividades: se celebraban debates, ponencias, reuniones, presentación de proyectos, catas en la vinoteca… En el Gazta Market una selección reducida de queserías exponían, daban a degustar y vendían sus creaciones. Todas tuvieron mucho éxito. Nos alegramos por ello. La afluencia de público fue extraordinaria durante los tres días.

El viernes 18 de noviembre se clausuró el International Cheese Festival con un sobresaliente en el trato, en la organización y en el funcionamiento. Se apreciaba el esmero que Artzai Gazta había dedicado a la preparación. Impecable.

Además, debo felicitar a  l@s anfitriones por otro motivo muy importante, ya que se cumplió al 1000 % el otro cometido de esta formidable competición internacional, el de dar a conocer la diversidad quesera del mundo al mundo, abriendo puertas y ventanas a las diferentes técnicas y costumbres de los elaboradores, a nuevos olores, matices y sabores; y a dar valor a lo que tenemos; que todos nosotros lo veamos, que el mundo entero lo vea.

Artzai Gazta

consiguió que el animado evento quesero diera visibilidad a los pequeños productores artesanos y ganaderos, resaltando la importancia de su trabajo y promoviendo la dignificación de estas profesiones del sector primario. ¡Bravo!